De mi intimidad


Pienso en el rato libre y me apetece beberme toda el agua fría que quede, aunque siga afónica, la temperatura espiritual lo amerita.
Pienso que en unos meses, o años estos ratos serán lejanos, serán un sueño coloidal que no va a encajar. Tengo ganas de jurarte que los ciruelos son lo más delicioso del mundo, entre eso, que me hables al oido, los chabacanos, la birria, bueno la lista se alargo porque tengo bonapetit… A punto de desmayarme quise levantarme para escribir la oración que estaba haciendo. Has de saber que creo en Dios y también creo en vos; la persona correcta iba a decir, la incapaz de quitarme a los hijos, o de internarme en un asilo, la incapaz de mentarme a mi abuela, la capaz de ayudarme a conducir aviones o tiburones, si me lo propongo; cuando me levante me encontre con que ya no recordaba lo que estaba soñando y se mezclo esa sensación conocida de cuando dejas una lectura en una pagina mala y recuerdas algo anterior, algo que te gusta. ¿Y a veces me pregunto porque la gente no se deja ir a su ritmo?
La canción más cursi de Fito narra una historia de amor sin tiempo, para honestos de estos, para bohemios de los otros. Es una breve descripción del espacio que ocupas para otros y para mi. Siempre me ha gustado esa locura que se desprende, y aunque hace mucho no la veo tampoco la evoco. el tono de voz cambiará. el color de la casa cambiará. La luz de las fotografías familiares. Más regular es la cuestión de pensar que la de tallarme los ojos, para ver si es cierto que anocheció en este rato que iba a descansar. La fatiga no es menos, lo cual me preocupa, el malestar no es mas lo cual  me conforta, pero quisiera tener fuerza para tallar un caballito en madera,
o para plantar maíz, las raíces también me gustan…. (ya se dará cuenta me dijo una voz, ¿de qué?, tiré el cerrojo y las drogas, tiré la cuerda y las ganas de andar de campamentos, tiré el cuento social a la basura, cuando te vi; apenas me queda el gustito ese tan psicológico de comprar zapatos)

cuentanos


En uno de estos días nos pusieron un ejercicio para relajarnos y todos teníamos que contar una anécdota divertida, uno de ellos me miro y me dijo, no lo cuentes. Empezaron por el lado derecho, el líder fue el tipo ese que no se puede quedar callado y que se sienta enseguida de mi, así que me tocaba al final, pero es que divertido para quién, para Dios?, para mi?
Escuche unas cuantas palabras de cada uno, los paranoides pacientes como yo, escuchan hasta cierto punto, luego estiran las piernas, escriben mensajes, idean criticas, eso si que seria divertido, cambiar de postura, llevar a un limite lo imaginado, bueno creo que uno de estos días probare con ello.
Hasta para esto hay que tener  dos caras–me dijo un amigo que me estaba cobrando en la tiendita, el llama dos caras a lo que yo llamo descarado, vaya lo irónico. Nunca le aclaré a nadie que es de esas personas que solo hablan consigo mismo. ¿Que vas a contar?, me pregunto una chica, sonreí sin saber que decir y me pregunto si yo era muy tímida, no, lo cierto es que no; nunca he sido tímida más bien, no me entiendo con las chicas mayores a 5 años, con menores no he tenido trato. Ella se presento y dijo que estaba enamorada, ¿podrías enamorarte del repartidor?, ¿que no es la misma premisa si pregunta por el que da las clases de zumba rock?, es un homo sapiens; otra vez la mención a la desigualdad, o la pugna por la igualdad, dijo mi otro yo. No se, me  hizo pensar en el pasado, como un tiempo cada vez más amplio, de pronto sé que hace muchos años, nos llevo una maestra de día de campo por ahí de marzo cuando empezaba la primavera, y yo tenia un traje de baño azul con piedritas, “una princesa” como ahora dicen mis sobrinas, cuando me metí a la alberca se me escapo el short y alguien se enredo con los holanes de mis calzoncillos, los jalo y después de mucho rato me encontró la maestra y me puso el short, le pedí permiso para subirme al hipopótamo que había en medio de la alberca; después de veintitantos intentos lo hice y dure obsesionada con ese lugar muchos veranos. Oh, a veces es fácil salir del paso.

Mi herida quiere alcanzar tu mañana-silencio


Esta mañana cuando me levante había neblina y pensé como habías pasado la noche, (algo común), reposando junto a una puerta abierta, como antes en nuestros pueblos, supongo que atraje tu voz con el pensamiento. Los días vuelven a la misma rutina, pero estas mas descargada, ya mucho se encuentra en el olvido. Las últimas tristezas algo te dejaran hermosa. Y me dijiste cuéntame una anécdota y pensé en la vejez de los caserones, cuando iba a la casa de mi tía siempre rodeaba por la calzada y me fijaba en las mejoras de las casas y los autos, a veces recogía manzanas o revistas, y cuando llegaba me gustaba echar agua en la escalera y quedarme un rato escuchando los pájaros del patio, que cantando lo mismo murieron. Pensé en el niño que quedo huérfano después del accidente en la vía; a eso le llaman las urracas mal destino y tu describiste como un largo silencio, las imágenes que no conoces son opacas, los recuerdos pocos, siempre el calor del camino, las vueltas en la ciudad cuando acompañaba a mi tío los domingos, la escuela en el centro, yo haciéndome el escurridizo porque estaba a cargo de todos y casi ninguno ponía atención; siempre iba a otra parte; creo que no voy a volver a esas calles, aunque allá encontré las cosas mas valiosas, mi gusto por las noticias, por la gente agradable.

las líneas


Es un diván, afirmó
Donde vivo es una casa que pudiera tener jardín y garaje.
Un librero alto, pero en vez de eso tiene líneas,
Porque cuando me aburro dibujo las líneas por donde piso,
Al principio era para relajarme,
la primera línea que hubo la dibuje hasta un beso tuyo, pero los huecos
Los fantasmas y el sexo, no son una buena mezcla.
¡Todo está en tu cabeza!,
Cuando había pocas líneas me gustaba adivinar cuál era la tuya y cual la mía,
Pero entonces ya no podía beber, porque sabía la verdad,
Todas las hicieron los zapatos cansados por el día,
Todas, el ensueño de la literatura,
Ahora es como un gran plano, que me avisa que soy inquieto,
no me veas como una amenaza aunque puedo serlo.
Supongo que estoy a merced, del viento, de la hemorragia,
De la tarea,
Todas esas líneas son el llamado de la superflua ocupación
Que elegí, el medio donde lo tuyo no es una visión,
Aunque me cague de miedo todos los días,
Esto es más personal, más que traer desde la plaza el agua.
Ahora que son tantas líneas, es la industria
Es la conciencia.
Las voy a borrar,
Cuando me decida a encarcelar al porvenir.

Espero algun dia…..


–Tiene mangueras todo, también los libros las tienen, tus palabras son el agua, son como las coordenadas de lo ideal perdidas, como la realidad dicha como tiene que decirse, porque no es que me falte valor es que tengo otros intereses. Porque no te habías puesto a pensar en eso, porque cada uno comprende lo que quiere comprender. No se si realmente importa lo que he escrito estos meses y no se porque tengo que imaginarme voces. Pero no suena a nada que haya hecho antes. Ni el año pasado si quiera. Ya no llevo un diario, no me hace falta aunque se que quería poner detalles por alguna razón. Es importante lo que he dicho en estos meses, tal vez pero poco.

Si al sol lo juzgan por salir de día, se sentirá culpable.

Aclaraciones al margen del camino. Es que en la duela desfilan todos los que se dejaron adivinar la historia. Yo lei los mapas y en el cruce levante la mano para que vieras la señal, otra cosa sin frenos. Quisiera una pared para pegar con type poemillas. ¿En cuanto los venderías?, depende
100 = conciencia
90 = manos de pianista
80 = Caminante del circuito, vigilante, agricultor.

Ursa Major!


–Vamos a ir al cine
–Yo no
–Quieres hacer algo
–No, en especial nada, ayer acabo de terminar un libro y todavía me tienen pensando sus manías
–O las tuyas
–Y que mas da, las formulas con las que crecemos no siempre permanecen. La luna esta en cuarto creciente hace rato. Y en la pantalla están unos monos que tocan de noche, en medio de la calle, entre tambos con fuego, no es que nadie se impresione con un video ochentero de ese tipo, pero en secreto estoy llamando a la adrenalina
–Ya llegara
–Te molestan mis palabras primarius
–Formas ecos, tantos tu sabrás como latas que abres y dices que eso es vida, pero no me molesta
–Yo pensé que era más difícil llegar a aceptar que el destino solo nos lleva a la misma puerta cerrada
–Y crees que hay algo importante detrás de la puerta cerrada
–Espero que no sea un verano como este, no creo que pueda ser
–Estas empezando a quejarte como pasivamente otra vez pero no me propones nada
–Yo me dedico a negar las propuestas de otros. Sabe que me dijo un amigo hoy, bueno como va a saberlo, me pregunto si quería hacer de pic nic porque se le descompuso la chacha a su hermano y tiene unos monsters en casa, me dio un ataque de risa y ya andaba peligrando hasta mi pinche educación, MIS MEJORES AMIGOS SON NEGROS—dije y se rió
–Optas por mirar puertas cerradas en lugar de tener un día con compañía
–Si y mil veces si, con un buen disco uno puede quedarse en la misma antesala del infierno, uno se atonta de tal manera que empieza a bajar el volumen y cree que tendrá efecto inmediato en todo, la excitación, el ruido del motor, los puestos de fruta, el aire acondicionado, los vulgares culícidos………………

La reina del patio


–¿No está el conserje?
–No, aunque estuviera lo hipnotizarías con la ensalada de tu entrepierna, busca efectivo porque no creo que él tenga algo más de valor. Ella fue directo a la habitación, busco sin prisa, movió el colchón, miro dentro del armario, vio algo de dinero en el primer cajón, volteo como para que le confirmara con una mirada su compañero, porque podría decirse que apenas era aprendiz de anarquista
–¿Ahí está?, le dijo el acercándose, había una cinta métrica, un desodorante, algunos calcetines y los billetes desparramados—tómalo y vámonos de aquí. Ella lo miro unos segundos y escucharon que la rejilla se azotaba, todos los vecinos movían la rejilla cuando iban a salir, ella tomo dos billetes y le dijo que era suficiente
–Tu que eres kiki una santurrona, ¿qué vas a comprar?
–Un comic, vámonos le dijo ella empujándolo. Cerro bien la puerta al salir, guardo el dinero en la bolsa de su chamarra y le dijo que lo veía más tarde. Camino hasta que la detuvo el tráfico, enfrente había una librería, entro y la dueña le explico que tenía descuento el área de ciencia ficción—Disculpe, yo soy de la idea de que los niños deben leer historia. Se quedó entre poesías, un sacerdote le pregunto al encargado por las reflexiones del obispo y ella siguió leyendo el discurso sobre la ausencia. Todavía se le ponían los pelos de punta cuando le mencionaba. Pero ya no estaba condicionada a lo que el sentiría.
Fue a su casa y el gato se apartó de la puerta, cambio de sombra, puso agua a calentar y prendió la computadora. El cadete llego apenas se sentó a la mesa, ella guardaba sus llaves porque decía que era confiable
–Compre una televisión de pantalla de plasma
–Ya la veré, dijo y sonrió. Omitió la canela y la crema y dejo el brebaje insípido en la  mesa. Todo estaba ordenado, era lo primero que le habían dicho en la cofradía, era necesario tener muy pocas cosas y siempre ordenas, listos para huir, de la policía por ejemplo si los llamaba el conserje. –¿Pero en que estaba pensando, avemaría el psicólogo me va a decir que esto es una venganza?
Llegó el guadalupano quejándose de los pinches escuincles, los pinches moscos y los cerdos, perros, cabezones, (los transitos), metió su carrito de elotes y luego se regresó a su casa
–Sal a tomarte una cerveza, ¿Ya llego Gaytán?
–Si, ya debe estar dormido—le dijo saliendo
–Si—contesta el hombre porque sabe que la novia  lo ha dejado—El cadete tiene muy mala suerte, porque no le das una oportunidad kiki
–Porque no le gustan las películas tres equis,  sube el conserje y el guadalupano les abre una cerveza, y se quedan platicando casi dos horas hasta que se despiden
–¿Qué no te gusto de este día?
–Yo
–tu eres rara, siempre te quisiste sentir bella, pero no más que las demás, en cambio desde que aprendiste a hablar te sentiste comoda, hasta que aprendiste a leer y entonces cada día te sientas ahí y el patio inmenso es agradable, te conviertes en otro de esos gorriones que cantan sin que les prestemos atención
–Siento haber arrugado tu cazadora—le dijo y se fueron a dormir, ella se fijo en esa belleza, aun oculta detrás del experimento.
Al día siguiente se fue al centro, camino hasta que la detuvo el tráfico, fue a comprar boletos para patinar y pensó en que justo sería que se rompiera una pierna.