En el san juan bebiendo estupidez


Cree que el tiempo es lo más importante. El no lo cree por iniciativa propia, algunos años compartidos con ella lo convirtieron en un maldito traídor; luego pensando en las teorías eclécticas, me doy cuenta que uno no se convierte en lo que no quiere ser. Compartieron sus años, pero nunca el cuento infinito de las mil y una noches. El tiempo, la línea que él paso admirando su cuerpo y sus vulgares situaciones; la piel rosa de las mejillas, para saborearse como los almibares, la piel reseca de después, con coralillos amarillos instalados en las piernas, la piel gruesa y los ojos pequeños, eso quedo después de la aventura, si sigue mirando de cerca sabrá a qué me refiero. Ella también cree que el tiempo es lo más importante, aquellos, o estos, quien sabe en cuales sería más pálida o más feliz. Es cierto que es imposible hacerse de recuerdos en estos términos, tuvo que ser bueno el idilio, verse y mentirse, juntar sus nidos, mandarse los mensajitos de buenas noches, o los mensajes para quedar, beberse hasta los fármacos del suegro, ir a lugares poco recomendables, con sofás, con camas, terminar siempre en el mismo punto, cuidarse de los detalles, de palabras tan anticuadas como tenerse, o tan nuevas como moverse, verse cada dos meses y ponerse al día, y llenarse la vida de cosas nuevas para impresionarse, no querer verse y amenazarse para verse, ir de compras, verse en la calle con mayor densidad, a la hora de más tráfico o en el motel ese de la esperanza que acaban de asaltar; y cada vez que la encontraba, que le parecía más guapa o más cercana, a mí siempre me han dicho que tengo de todo menos de eso. Que caridad, tomarse otro café para la espera, porque los años siguen girando.
Dice que la vida es para gozarse, que se tuvo suerte pero que esa suerte llego en otras y para otros, que causo una revolución por que el tiempo mismo fueron armas, arpones, dispositivos de gran alcance, porque hubo aliados y banda ancha para felicitarse cada año viejo.
Desde luego no hay naa por comparar en mi vida. Vi, con un sacristán sin buscar nada, el atardecer de occidente, eso no llega ni a tiempo porque no recuerdo ni el color, ni de quien era la prisa, ni el transporte. Me quemo los labios, sin querer, sin que llegara a ser piel. La dicha viene en miradas perdidas, las que se confunden, no en noches repetidas, así sean tantas como para cruzar el amazonas cien veces, aunque la comprensión no llegue a madurez. La dicha esta en desear un abrazo más que tener piernas, más que tener campos de flores holandesas, más que tener un tótem de oro. Me arrancó una maldición, no por el dolor de los meses de acostones esporádicos, que la gente llama enamorarse, sino por no decirle que estaba bien mirar el faro la siguiente tarde. Ni años ni días, tal vez por eso no veo el tiempo importante. Tal vez las copas, de él y la mia tenían lo mismo y los dos bebimos estupidez.

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grabe mi nombre


Grabe mi nombre en su férula hace 21 años. En su descanso obligado nos sentábamos en lo alto de la vía a tirar piedras y recoger hojas para hacer medicinas, por si acaso, porque tu creías en el mal de ojo y yo en las raspaduras que dejaba andar en bicicleta.
Temblé de frió cuando dieron las diez, pero nos quedaba luz en la plaza, las lamparas amarillas que siempre se ven opacas en invierno, salió el ronco Don Beto y te llamo con su voz, nos escondimos y camino por toda la calle, miraba hacia el tren, hacia la bodega, te gritaba que era tarde para que estuvieras fuera y no habías hecho la tarea, el ogro amargado nos asustaba desde que volvía del rancho hasta que se iba. En unas vacaciones de verano, estaba con mi familia cuando dijo que le hubiera gustado ser tu padre, porque eras un animalito salvaje, se me hace que se hizo guey porque sus hijos, no eran como vos, los mayores casados y despreocupados y los menores solteros y lerdos, todos parcos, ya incendiados en sus ambiciones y torpezas. Siempre fuimos un poco salvajes, es cierto. Cuando llegaba la hora de cenar, Miguel se paraba en la esquina y nos hacia una seña levantando la mano derecha y si no alcanzábamos a verle chiflaba, gritábamos y corríamos, si no te veían desde la ventana te quedabas un rato, sino, te despedías, sonreías con alegría y me prometías darme los chocolates, cacahuates, cañas y confeti que te tocara, el tesoro que después de las posadas, tu ponías en mis piernas y compartíamos.
Fue en esos días cuando aprendí todas las bellas palabras, donde la fiesta era verte, mostrarte los dibujos en la pared, jugar con el perro y quedarnos platicando mientras los otros se formaban para golpear piñatas, jugaban futbol o veían tele, solo hablábamos mientras tu hermano escondía los juguetes de las niñas y nos tocaba mediar para que los regresara.
¿te acuerdas cuando me hiciste caminar hasta otra colonia para ir a conocer el pony?, casi lloro cuando no me dejaron subir y fuimos muchas veces, muchas semanas y ayudábamos a tu amigo a limpiarlo. (Claro que no te acuerdas, cara larga otra vez)
Olvide que te olvide mil veces. Me ahorre la neurosis de la soltería pero no la histeria, ni el desenfado de los domingos, ese tipo de registros, como los recuerdos no tienen una validez en tiempo. Te prometo olvidar las navidades apenas pasen.

Opinar o no, esa es la cuestión


“Como un mal trago”, le dije a mi jefe cuando me pregunto como sentía el trabajo últimamente. ¿Pues de que pide su limosna?, yo cambiaria mi postura, todo mas bien, ¿quién no ha soñado con que sean un poco menos mediocres?… que soy buena para empezar con la “critica” comentó en el tono de confianza que usa cuando trata de decirme, oye tu eres niña, no opines!, el tono de confianza que nos da sentarnos un par de veces al mes en el mismo estudio. Por su mirada creo que no se entera que ya tengo veintisiete.
Otra prueba que el tiempo pasa es que ya no tengo insomnio.
Este mes ya no marcamos los cumpleaños, no porque la gente pierda la costumbre sino porque dejan de lado la hipocresía. Las señoras discuten de todo y se disputan la atención de los señores, un moreno que no se sabe rasurar es el nuevo tema, Bocho como siempre es el que informa, lleva y trae al ritmo de sus trabajos y amorios, la gente le da la vuelta pero hay ratos que es una zona de guerra. Muy temprano me recomendo un yogurt, me dijo que si a el le funciono para bajar la panza seguro a mi tambien, a mi compañera le recomendo ser más decente, luego nos pregunto a quien le dabamos la razón en las disputas, por supuesto al que tiene la razon, al viejo que veo desgastarse y esforzarse por aprender, darsela al otro o militar el partido es ser uno de esos simios que bailan cuando el aplaude, prefiero la prudencia que el orgullo malentendido. Si, la critica la tengo muy a la mano, tal vez porque tengo muy claro lo que no quiero llegar a ser. Dios y el demonio  inician su partida de ajedrez a medianoche pense.
Un chico dentro de una redada, me siento a veces asi porque se me traban las palabras, de nuevo no encajo, hay semanas completas que no dejo de pensar por que, pero ellos sueñan ser protagonistas, por ejemplo una me recuerda a blancanieves, y los chicos, uno infiel, uno transa, tontin, uno vanidoso y un mandilon;  el encanto radica en que todos hemos caido en el juego de los que nos cuestionan, el más chismoso y el jefe nos han sacado opiniones; quisiera no volver a hacerlo, aprendi en este tiempo que es una pasion pasajera.
Asi surge un obligado mandamiento, no desatender la lectura por el desazon que anden causando los señalamientos, los chicos que mueven los muebles, los que por flojos no lo hacen, los que pintan corazones ridiculos en sus cuadernos, la raza que se creen señores, los cambios, las noticias del chapo y los goles del proximo mundial.

Análisis de un golpe bajo


Inestable, completamente dividida, con una parte de mi personalidad coqueteandole al romance del existencialismo y otra a lo que siempre había querido. Con puntos confusos de ambas partes, con conflictos en ambos aspectos. El común denominador, era el miedo, el hecho de despertar forzadamente y lanzarme de cara al dia, sin ganas de tomar oportunidades.
Egoísta, queriendo, unida a los mios, cómplice y consciente que no se puede tener todo, no puede ser todo tan feliz siempre. Aprendiendo nuevamente a sonreír. Creyendo nuevamente, porque para mal o para bien estaba rodeada de gente honesta. Es fácil verlo y esta escandalosamente en el recuerdo.
Encuentros y desencuentros en el idealismo que se quedo, tortura porque el que se murio desangrado en mis manos; no era mi destino pienso a veces para consolarme, pero todo es tan relativo, todo viene de prestado, hasta las tragicomedias vienen de par en par.
Búsqueda que llego al extasis, búsqueda que se convirtió en martirio, búsqueda que llego a ser un escrito con mis limitados fonemas, infestado hasta la médula de sueños, de ternuras. Yo creía que de un momento a otro se resolvería todo, que estaría lo imposible resuelto; sigo siendo inestable pero ahora soy realista. Vi pasar los limites, vi pasar las angustias nocturnas, los delirios, el sisma con el entorno, la separación, las reformas estructurales, los casamientos de amigos, las risas que murieron antes de nacer, los planes que se quedaron en tinta, las posadas aburridas, la hermosa risa de la bordadora, la sensibilidad de la opera, la amargura invernal, la muerte.
(escribía como mujer, comprensiva y tierna, con una personalidad fuerte y curiosidad por todo, por la vida, por los seres, propensa a la desilusión y cuando leo puedo ubicarme perfectamente. y ya no puedo seguir fingiendo ni haciendo locuras ni creyendo en una locura si no le doy su lugar, a la locura también quiero darle su lugar porque es única)
Busqueda, gusto por los pays de limón.