aullido.-


Fluye lo que no ha de aterrizar,  me digo mientras doy la primer vuelta. En un coche uno siempre es un poco anonimo, tal como en un suburbio. No tengo ni para lo elemental que es una botella de agua, ni llaves, ni pude retener el titulo de la maqueta que me gusto, pero camino con la mirada hacia adelante, no puedo decir si tan arriba para mosquearme o tan abajo para ignorarme. Es un curso para aprendices de optimistas, que quieren un perico, de obsenos que sueñan con dejar huella, de optimistas que quieren ser serios. Es un curso para aullarle a lo que no se conoce, que apenas se ha visto y nos ha hechizado.
Voy mutilando el lenguaje pero no tengo ocasion de extrañarlo; con quien compartes el lunch tiene una rutina de atender más a las cartas que a las anecdotas, la visita ocasional con que discuto a veces entiende distintas ideas con las mismas frases y los monosilabos sirven para que te cobren en el super tambien las pastillas de menta y que no adecenten los vidrios del auto, y sirven para acatar ordenes. La suposicion tambien sirve, ya cuando se trata de familia. Las palabras las arranco por pura costumbre de arrancar algo, ahora que no tengo almanaque ni agenda, ni tiempo que administrar en nombres, ni fechas con apartados brillantes que cobrar. Algoo me pregunto en el fondo, si las estoy restando, que estoy acumulando……..
En las repisas esta el encanto todavia, pero sin medallas, ni religiosas ni de las que ganas en ortografia, por de casualidad saber algunas abreviaturas. Es un deseo muy travieso, muy antiguo, como los alfileres pinchando el algodon.
Justamente en media travesia encontraré que encontraba ya en el placer de pararse donde fuera y comerse una nieve, porque eso me anima, me pone valiente.

El inicio de la mercaderes…….


Entretenida, me defino, entre la linea de la calle y los transeuntes sin decidirme por donde andar, sigo parada, confundida con los que miran los escaparates. Hay una calle en el viejo Hidalgo del Parral por donde es imposible no mirarlos, en la esquina esta una botica y el boticario atiende de mala gana, se le han casado las hijas y la mujer le pega gritos altos a la hora de comida. Luego viene un almacen de cristaleria, nunca he visto un alma dentro, ni quien muestra las vajillas de lujo, ni quien podria comprarlas, desde luego mi abuela no tenia centavos para ello y mi madre siempre elegia otro camino, uno más corto. Siempre hay elefantes de ceramica pintada y monigotes de bronce que te juzgan como si estuvieras en un banquillo. Frente hay tambien mucho que ver, historias, dramas en los vitrales de la catedral, nada distinto a las habitaciones de los viejos repletas de santos. Los simples mortales somos los que siempre estamos ansiosos. Y la plaza sin señorio del centro de la ciudad, casa eterna de los soñadores, indios  y jovenes que desean encontrar el amor. La tienda de hilos, sin cartel, sin hilos, sin buenas costumbres. La escalera de los cien metros que me hizo compadecer siempre a los que vivian arriba y tenian antojo de tacos a media noche. A esas alturas ya lleva uno la consigna de pasarselo bien, aunque se hayan podrido todas las rosas y no sirvan elotes decentes en toda la ciudad. La tienda de los trastes de aluminio donde entras y no puedes evitar salir sin ollas, porque tienen lunares en el fondo azul y parece nieve apareciendose. Y cuando llevas la vista al frente, se alcanzan a los telares en la banqueta y los helados de la chica sorda. Esa calle me gusta, justo ahi nunca tengo tiempo de confundirme, de inmediato puedo andar……..

Aliento


¿Y si fue el vicio de su compañia? la omision tenia otra respuesta, no dijimos porque, pero nos miramos como si estuvieramos conspirando. Me levanto la falda en cuanto pudo y me empujo en cuanto pudo, hacia la vida, hacia el dejar las promesas, hacia el reloj cucu del rincon de la sala. Vi las canas en la almohada y paso la brisa encima de mi cabeza, se duchaba como siempre, a puerta cerrada, se rasuraab con cuidado en un planeta propio y encontraba la disculpa para la otra.
En la alameda central, confirmo uno de los mensajes. El infiernillo no solo tiene copas de cristal, es otra extension la que recorrimos pero me acorde de la primera vez que lo vi, estaba impaciente, esperando un turno de examen y acababa de llegar de unas vacaciones  geniales. Me miro y me dijo que despues de tan grata compañia debia sentirme desilusionada. embarazada, me sentia. Igual le sonrei.
Tras el corredor, en el fondo, la palmera bajo la que me besaste ha empezado a florecer, pense y pensaste eso es imposible, pero en esa otra habitacion hay disculpas, en el reloj de mano no hay pulso, solamente hay obligacion. Todas las venas de su cuerpo se oscurecieron, no pasa luz de ningun tipo, confiado dice que alguien esta necesitando sus caricias.
Me presento aterrada en la plaza. Me siento en el lado izquierdo de la misma banca, esta vez si no vienes, se que es la direccion correcta, para que corra la sangre. Ira y vendra el cause en tu causa.

Alegría propia


Me gusta el otoño incrustado que se ve estas calles invernales,
me gusta ir a casa caminando y pisar las hojas que han caido de los sicomoros,
las calles con pinos y robles se han quedado atrás, son de cuando iba a visitar a mis amigos
a castillos y casas de madera en las faldas del cerro coronel,
los naranjos y limoneros, se han quedado atrás,
de cuando mi padre me estaba enseñando los caminos al centro…….

En invierno el idioma que se habla es la alegría, incluso en el silencio la gente parece contenta
el invierno, solo el invierno nos hace descubrir nuestros fuegos.

Las calles nos llaman, como el bosque al leñador,
la nieve de las ventanas nos llama,
el oleo del dia nos llama, como el infinito a nuestro cuerpo.
Las calles ofrecen sus mercancías, pintan sus caminos ahora que no voy a ningún sitio,
los portales ofrecen su cobijo ahora que no hay necesidad de padecer frio,
Pongo atención, la música invernal me atrae,
las hojas secas se convierten en polvo,
las piñas pasan por mis manos;
Me gusta revolotear, subir la mirada, ser el ruido, perderme en las nubes blancas.

la Vita, la vita è bella bella………


Hace un tiempo prometí no pedir una vida perfecta, en el cristianismo se cree en la perfección como el ideal de vida, pero el concepto bota de boca a boca, de cuerpo a cuerpo, se desgasta, o más triste aun, no se comprende. Toda la gente que me ha mirado a los ojos, ha visto a la mujer triste, ansiosa, enojada, cansada, avergonzada, en una época todo eso junto y la verdad ya no espero que vean “un reflejo socialmente aceptable”, no porque no crea que voy a llegar a mi propio ideal de perfección, de alguna manera, la posibilidad de rozar la perfección es el castigo que nos hereda la humanidad. Uno de los regalos más grandes que me ha hecho el Padre es tener la consciencia de lo que soy ante lo que falta. Las flores, las estrellas que se mecen en nuestros ojos a lo lejos, puntos. El qué soy, viene en relación a lo que puedes, a lo que tienes a la mano, a lo que son otros; ahí en la mirada, en la conversión de día a noche, en la vida y la muerte, la confusión ahí nos atrapa, pero la consciencia nos da el privilegio de entrar y salir de eso.
Un día soñé que le decía a alguien que estaba bien, o a menos estaba distinta a como había estado, y tenía la sensación de cuando acabas de apartar el fuego de tu piel, el daño ya no era tan grande pero no cesaba el ardor; esa actuación termino hace tiempo y yo no lo sabia, todavía no lo descubría. El nuevo mundo esta a la vuelta de la esquina siempre, depende donde estés parado. Mi sensación esta vez no alcanza para tanto, sigo viendo los huecos, eso es la vida; huecos, me alegro cada vez que le descubro una nueva definición, me gusta tener una por año, antes una cada seis meses pero me estoy volviendo menos exigente.
Me gustaría decirle a algunos buenos amigos que, cumplí la promesa que hice hace tiempo, costo tiempo, pero como era una promesa con limite de tiempo, creo que estoy liberada y ya puedo volver a escribir sobre lo que sea.

Mujer.-


mujer rojoPrecedente de imperfección. La mujer es el incienso que perfuma las calles. El vago perfume, significa amor imposible, el fuerte aroma, la saciedad del alma. El aroma encadenado es una risa que se desprende de ideas ajenas que nacen en nuestro cuerpo, que no reconocemos, que jamás lo haremos. El perfume social no alimenta, pero inspira, el cuerpo se completa, es libre para entregarse.

El perfume de las manos se transforma en todo. Froto mis manos y están las palabras a punto de turrón.

En mi boca se esconde tu nombre, para lanzarlo, para que se multiplique en mil pétalos. Me  memoriza el melodrama cotidiano. Hace una hora que desperté, me prestaste tus ojos para mientras ver el mundo y me gusto lo que guardaste.

La mujer es el rumor del viento en las copas mas entretejidas, es posible decir donde empieza y donde termina, pero cuando miramos que una sigue a otra; los ojos toman el espectáculo, lo llevan en la línea consanguínea a otros, no dejan de crearse seres sensibles, conmovidos por el aprendizaje doloroso o erróneo, es tan imperceptiblemente cotidiano, nos lamentamos con gestos, escondemos las pastillas que dañan a los demás de ellos y compramos las que nos dañan.

Cuando no hay aroma, significa que las trufas se envolvieron con melancolía.

Abril en si menor


Yo ya hice todo, hasta conquistarte, me da igual que la locura se me note cada tres pasos como a Midas,  te vas a reír pero encontré ese cuento en la basura cuando era niña y le tome cariño, era un puñado de hojas viejas con dibujos de paisajes en tonos naranjas y verdes, feísimo, eran cuentos orientales, me divertían con las palabras que aun no conocía y las historias llenas de primavera y hadas; mas te reirías si te dijera que he visto hacerse realidad al menos dos historias. Te lo dije, lo de mi locura y lo de la mala suerte también, te oculte algunas cosas y no te hable de mis esperanzas porque suponía que era lo correcto seguir creyendo en otros. La ciudad despertó enferma y fría, me levante enseguida a tomarle la temperatura, pero se había ido a trabajar así que me hice un te y prendí la computadora para hacer de las mías, y una carta silenciosa entre ellas.
Si saliera a la calle y te mirara hoy, con estos ojos que solo tienen años, con el robo y la muerte adivinados, si saliera, me gustaría caminar por esa calle de tiendas, que tienen lonas de plástico para que hagan sombra cuando el sol da de frente, porque solo así sigues siendo solo pasos de desconocido, caminar entre los coches alrededor del parque, entre los viejos que piensan en sus citas con el especialista en lugar en las citas de amor. Seguramente sentiría menos el frio. Si te encontrara por ahí, tendría que ser con la desnudez de alma que recuerdo. El amor es eso que se recuerda, cuando ya se esfumo todo lo demás, la ropa, el auto, la cartera con líneas, el olor, porque ya no existe; ese recuerdo es lo que vería, me alegraría el día. Debiera decirte que es fácil sentir alegría en el día, pero mi cuerpo se queda serio, quieto, frente al inmenso reloj de arena de las tareas, debiera decirte que cuando marco un numero mal, pienso en la vida del que esta detrás del teléfono, los imagino dando alegría, completos, con un florero en la mesa, los pienso como yo me veo. Pasan las alegrías y me sobrepongo también a la tristeza, al abandono, a la perdida, al desquite, al dolor de cabeza que me hincha las venas y los parpados, a los jodidos signos del zodiaco, a la agenda, al termómetro que miente peor que yo, viene otro ciclo, este lo anuncia una voz nueva, madura.
La reflexión me sirve porque el conocimiento y la bondad no sirven solos; entonces veo que no tiene caso buscar ver otras cosas, no tiene caso buscar heridas viejas para clarificarlas  no tiene caso si no volveré a la paja de tu caricia y la canción de tu beso. Y ahí, en esa esencia que puede estar y no estar como luna derretida esta la alegría y observo el umbral negro y quiero una foto a media luz. Tuya yo.