El inicio de la mercaderes…….


Entretenida, me defino, entre la linea de la calle y los transeuntes sin decidirme por donde andar, sigo parada, confundida con los que miran los escaparates. Hay una calle en el viejo Hidalgo del Parral por donde es imposible no mirarlos, en la esquina esta una botica y el boticario atiende de mala gana, se le han casado las hijas y la mujer le pega gritos altos a la hora de comida. Luego viene un almacen de cristaleria, nunca he visto un alma dentro, ni quien muestra las vajillas de lujo, ni quien podria comprarlas, desde luego mi abuela no tenia centavos para ello y mi madre siempre elegia otro camino, uno más corto. Siempre hay elefantes de ceramica pintada y monigotes de bronce que te juzgan como si estuvieras en un banquillo. Frente hay tambien mucho que ver, historias, dramas en los vitrales de la catedral, nada distinto a las habitaciones de los viejos repletas de santos. Los simples mortales somos los que siempre estamos ansiosos. Y la plaza sin señorio del centro de la ciudad, casa eterna de los soñadores, indios  y jovenes que desean encontrar el amor. La tienda de hilos, sin cartel, sin hilos, sin buenas costumbres. La escalera de los cien metros que me hizo compadecer siempre a los que vivian arriba y tenian antojo de tacos a media noche. A esas alturas ya lleva uno la consigna de pasarselo bien, aunque se hayan podrido todas las rosas y no sirvan elotes decentes en toda la ciudad. La tienda de los trastes de aluminio donde entras y no puedes evitar salir sin ollas, porque tienen lunares en el fondo azul y parece nieve apareciendose. Y cuando llevas la vista al frente, se alcanzan a los telares en la banqueta y los helados de la chica sorda. Esa calle me gusta, justo ahi nunca tengo tiempo de confundirme, de inmediato puedo andar……..

me dirás que significa estar vacío, vaciandose?


Buscó las gafas por toda la casa. En otro tiempo hubiera llamado a su madre a gritos para que se las diera en la mano, cuando yo estoy desesperada lo intento aun. Leyó en voz alta y acudió a su agenda, la publica tenia notas y la privada un color más alegre. –Tus comadres te invitaron otra vez al jueves de margaritas—me dijo, pero no, no lo hicieron. No lo hacen, en primer lugar porque no leí la reforma energética, en segunda porque no vi los oscares. Me hace ilusión hacer senderismo, se ha de estar bien en las cabañas, dormir hasta tarde, darnos cuenta de las fiestas y los retiros de los otros. Rendir tributo a nuestras plantas y hundirnos en el agua. Colocar la mesa en cualquier sitio, en este mismo rincón favorito. –¿Qué le pondrías?—me preguntaste. Depende, agua mineral si es sin ti, agua salada si es contigo. Loca con tu ingenio. Pero no apostaste por mí, no quise decir lo que hubieras perdido pero tenías intuición.
La plegaria salió en forma de espiral, una cortesía para el verano. Busque los fuegos fatuos de los comensales y me anime a preguntarte algo real, que en cualquier momento estallara. Enganche mis dedos y todo su hacer pero te vi privado del ultimo reflejo. Mi reflexión no se parece a las demás, la mole de años y el miedo al azar hacen la diferencia. Estamos como frutos enamorados de otro más seco. Necesitabas que me apurara, no necesitaste decirlo, recitaste una dirección para el compromiso y otra para los amigos, pero no escuche ninguna, vale más que me sobren tres cuartos de mineral, o más porque ya me culparon bastantes cuerpos de mi mala leche. ¿Qué hizo con la mujer que cantaba canciones para que le grabará?, alguien me robo esa pregunta, porque desapareció no porque me molestara su voz de pito y menos su atuendo de cabaretera. Es tan extraña la libertad, la tomo ella tan completa, expresarse, retorcerse, gritar, confiarse. El barniz de uñas se ha caído completamente, ammmm y lo ultimo que pensé fue porque %$&··!  gane una invitación para escuchar un conferencista, que yo no se si lo que diga sea algo coherente o no, pero cualquiera debiera saber que me resulta repugnante imaginar una fila para oír “consejos” cuando lo que quieres es volar.
Me da risa lo cabron que sos.  Me da risa lo ocre que soy. En el exterior de la casa se acomodo a ver las ciento diecisiete paginas de excelsior, no creo que haya leído mucho, ni que se haya pasado como de costumbre del local a la economía. Empezaste a cantar esa canción que dice que quieres ver amanecer, pero del otro lado ver amanecer; ni es casualidad que se te escapen canciones que me enloquecen, ni que pienses en los lados que temes, o que en tu necedad celebras.
Busco la humanidad todavía. Corro sin prisa.

quatordici


El san quintín empezó a las siete. Despertar, figurarme que no voy a poder levantarme. Hacer otro esfuerzo, ahora si, despertar. ¿Despertaré?
En la oficina ya estaban todos (los que llegan temprano) y mi jefe estaba sacando los listados de números para darnos datos. No me gustan ni las estadísticas, ni las probabilidades en este tema, digamos que hacemos un poco menos de lo que podemos. Es como si flotáramos como las ondas espirales en el agua. Toda la información se guardo en mi cabecita dormilona. Aventuras las necesarias nada más. Estamos deteniéndolo todo porque no hay gasolina, murmuran, como un secreto a voces; otros creen que estoy de malas y se ponen a especular, que si el padre, que si el hombre. Bah, se escucharon los lamentos de siempre. Mis jefes van a estar fuera de la ciudad y nos avisan; los chicos buenos estamos en un sofá y los malos detrás del sofá. Ya están haciendo planes, yo siempre he dicho cuando no esta el gato, las ratitas…..  ya no me incluyen casi, me han confinado al escritorio. No hay más que ver.. ¡que la chica va a lo que va!, murmura uno de los tipos. En mi escritorio fluyo el trabajo y la amabilidad hasta que La Eneida se me escondió, ¿donde diantres más la pude haber guardado?, es mi respiro diario.
Los calambres que siento en la cabeza y el cuerpo no son sino el mismo mal, convertirse en marciano. Los fluidos me parecen insípidos, fríos, y trato de pensar en eso hermoso que me quite el miedo de morir en enero, sin sentir el calor de la primavera, sin ver la fiesta de tu sobrino, sin ver el cumpleaños de tu novio, sin ir de compras a hacer el tonto en la noche, sin oír las broncas de mi mamá, sin ir a comer tripitas, sin calzarme mis zapatos favoritos. El trabajo a la par de la vanidad (de mis compañeras, una habla de la comida que va a preparar, otra del cambio de look de su novio, la otra de su retorcido amor de la vida), en el eco de mi silencio se escucha solo el vaso que cae en el escritorio. Con los únicos que me gusta hablar no están, uno fue a otra tienda, otro esta en la entrada y la otra no es compañera así que a esperar si le toca venir. Le marque  a la señora Luisa (que vende dulces) y da excusas. A lo lejos se escucha un bebe que llora, seguimos siendo como los mineros, hijos mas, hijos menos, al destino, al retrato de los padres. En esta nueva oficina con el invierno encerrado en el cuerpo me siendo dentro de la capa enterica, más lejos de todo, este es un señorío dentro de un reino. En mi pueblo siguen matándose a balazos. Dios sigue riéndose de nuestros planes.
El dia me pareció larguisimo, camine bebiendo yerbanis, camine bebiéndome algun recuerdo.
Saque con cuidado una aspirina y me hice una limpia con ella. Rei un poco para no olvidar como se hace.

 

cuentanos


En uno de estos días nos pusieron un ejercicio para relajarnos y todos teníamos que contar una anécdota divertida, uno de ellos me miro y me dijo, no lo cuentes. Empezaron por el lado derecho, el líder fue el tipo ese que no se puede quedar callado y que se sienta enseguida de mi, así que me tocaba al final, pero es que divertido para quién, para Dios?, para mi?
Escuche unas cuantas palabras de cada uno, los paranoides pacientes como yo, escuchan hasta cierto punto, luego estiran las piernas, escriben mensajes, idean criticas, eso si que seria divertido, cambiar de postura, llevar a un limite lo imaginado, bueno creo que uno de estos días probare con ello.
Hasta para esto hay que tener  dos caras–me dijo un amigo que me estaba cobrando en la tiendita, el llama dos caras a lo que yo llamo descarado, vaya lo irónico. Nunca le aclaré a nadie que es de esas personas que solo hablan consigo mismo. ¿Que vas a contar?, me pregunto una chica, sonreí sin saber que decir y me pregunto si yo era muy tímida, no, lo cierto es que no; nunca he sido tímida más bien, no me entiendo con las chicas mayores a 5 años, con menores no he tenido trato. Ella se presento y dijo que estaba enamorada, ¿podrías enamorarte del repartidor?, ¿que no es la misma premisa si pregunta por el que da las clases de zumba rock?, es un homo sapiens; otra vez la mención a la desigualdad, o la pugna por la igualdad, dijo mi otro yo. No se, me  hizo pensar en el pasado, como un tiempo cada vez más amplio, de pronto sé que hace muchos años, nos llevo una maestra de día de campo por ahí de marzo cuando empezaba la primavera, y yo tenia un traje de baño azul con piedritas, “una princesa” como ahora dicen mis sobrinas, cuando me metí a la alberca se me escapo el short y alguien se enredo con los holanes de mis calzoncillos, los jalo y después de mucho rato me encontró la maestra y me puso el short, le pedí permiso para subirme al hipopótamo que había en medio de la alberca; después de veintitantos intentos lo hice y dure obsesionada con ese lugar muchos veranos. Oh, a veces es fácil salir del paso.

cuentagotas


Los días de guardar, están guardados, a veces pienso seriamente que estoy deprimida, luego miro mi rutina y cualquiera se deprimiría con estos quehaceres, estreses y estrecheces pero por otro lado no seria normal que estuviera conforme, pienso tantas cosas y al final no queda en nada, sonrió y espero.
Hace mucho no me detenia en el barandal a sentir el agua, hace mucho no me invitan a pasearme en uno de esos ganchos que se que quedan suspendidos en el aire, y que jura la gente que es divertido, ni a imprimir tareas a deshoras, ni a darme de balazos con los negros de algún otro barrio. Este periodo ha sido uno de los más interesantes aún asi, mi tío y yo estuvimos intercambiando tristezas, sus manos viejas son admirables, su corazón esta resistiéndose a caer y mis manos jovenes quisieran saber alquimia, pero estoy como Jodorowsky, nomas consciente de que eso no existe. Han sido dificiles estos dias. ¿Estas realmente viendo la vida pasar?Entre la locura y la sordidez, el genero humano esta plantado en ciclos, alguien tan empeñado en vivir no acepta ese tipo de cosas, pero acepte porque ya estaba despierta. Vinieron, fueron, las chicas imaginaron, una dijo que quería platicar y hacerlo tiene más que ver con la vergüenza que con la confianza, ¿de que vamos a platicar si la animalia de mi cabeza y los temores de la suya no pueden compaginarse?; la puntualidad, el desayuno de ensueño de tal lugar, al verme desanimada, dijeron que seguía siendo aburrida, tal cantidad de años por tal cantidad de desgracias hizo una ecuación imaginaria una, la otra se dejo ir encima, no se cuando deje de notar los abrazos cálidos, no se cuando empece a notar que todo era frio. Nos llamaron a cada de nosotras, uno quiere beneficios legales, otro quiere una torta de el cubano, el mio quería otro día mas, en una lucha absurda. Suspire cuando vi el vaso de plástico, lo vi con el desprecio que miro todos esos lugares comerciales donde flota una fragancia a jardín. –¿como lo resolviste?, pregunto en un punto de la madrugada, no he resuelto nada, un día alguien se cansa de actuar, de ser moderno, de pillarte una dosis de humor que no va contigo, hasta de parecer estupida, se resuelve con el paso ligero de una lluvia, con un día de niebla, con calma se resuelve todo.
En fin, hablar es fácil, lo hice mientras limpiaba mis alas blancas. Todos lo hacían, desde el consuelo de tener un trago en la mesa se mentían o se hechizaban unos a otros. Prefiero hablar con POETAS. Hablé con mucha gente, pero a ninguno escuche verdaderamente, tenían un eco tenebroso y exigían que yo supiera todos los porqués que tenían, pero yo no sabia nada, estaba agotada de la noche, de las estúpidas yerbas que estaban detrás y me picaban la espalda, las chicas siempre quieren mostrarse agradables, siempre dejan alrededor sus proyecciones, pero nuestras vidas son abismales, es inútil lo que haga por juntar, porque yo soy como un campesino y no me hago entender.
Las estrellas tienen secretos que cada día nos conmueven el alma.